COLDPLAY!

Por revista ommo • 16 Junio, 2008 • Categoría: Destacados

La banda liderada por Chris Martin lanza mañana su cuarto compacto.
Brian Eno le comentó al cantante Chris Martin que nadie mejor que él para convertirse en el productor de Viva la vida or death and all his friend (EMI, 2008), el cuarto álbum del cuarteto inglés Coldplay que saldrá a la venta en todo el mundo.
De modo que la tarea de Brian Eno estaba más que trazada: cambiar por completo el rumbo de Chris Martin (voz), Johnny Buckland (guitarra), Guy Berryman (bajo) y Will Champion (batería).
El resultado es Viva La Vida Or Death and All His Friend, un compacto en el que Coldplay ha logrado quebrantar su fórmula verso-coro-verso hasta gestar estructuras complejas en canciones sincopadas, motivadas por himnos de estadio y reflexiones humanas miedo-esperanza-anhelos.
“Todo el mundo pensaba que el nombre tenía que ver con Ricky Martin, lo cual está bien. A él le tengo mucho respeto. Todo el mundo llegó a decir que era un nombre terrible. Lo único que puedo decir es que probaré que estoy en lo cierto”, se quejó Chris apenas comenzó a escuchar las críticas.

Pero el verdadero revuelo de los fanáticos se armó el pasado 29 de abril, cuando Coldplay permitió descargar su primer sencillo Violet Hill gratuitamente en el site.
El nuevo sonido hizo que todo el mundo arrugara la cara de buenas a primeras. Se trataba de una canción anti-guerra con un ritmo beatleaniano a lo Abbey Road, casualmente la calle cercana a Violet Hill en Londres.
Dos versiones se han editado en video, pero el que más ha llamado la atención lleva el título de Dancing Politicians (Políticos bailando), que no es más que un collage de imágenes del presidente estadounidense George W. Bush, así como de Tony Blair, Fidel Castro, Saddam Hussein, Barack Obama, Boris Yeltsin, Bill Clinton, Osama Bin Laden y hasta de Hugo Chávez, cuyas imágenes aparece cuando Chris Martin canta la línea It was a long and dark December (Fue un largo y oscuro diciembre).
Tampoco hay que engañarse: Coldplay aún apela a su piano relajado como hiciera en Trouble y así sorprende en 42, uno de los mejores tracks de los 10 que aparecen en este álbum. El cambio es dignificante, se convierte en un rock inquietante casi inesperado. Los arreglos de cuerda en Yes/Chinese Sleep Chant revelan un Coldplay consciente del reto, llevados por una creatividad en desarrollo con la cual poder saborear estadios y cambiar su estatus. Las guitarras van en un nivel más distorsionado de alto calibre.
Chris sigue siendo un letrista compulsivo y con tacto, e intuye las palabras correctas en Strawberry Swing, donde canta it’s such a perfect day… I wouldn’t want to change a thing” (Es un día perfecto… no quisiera cambiar nada).
Coldplay ha logrado exteriorizar entonces lo mejor de sus límites en una muestra cálida y sofisticada de quien debe lidiar con el éxito abrumador hasta buscar un nuevo camino de lo que podría ser un álbum épico o el inicio de un status musical que aún le exige esfuerzo.

fuente: www.eluniversal.com

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